sábado, 23 de enero de 2016

Por ausencia, por cambio de costumbres



Están, de pronto, los que tanto hace que no estaban. 
Y no son fantasmas, no son fantasmas.

¿Queréis que hoy juguemos con fantasmas? Para empezar, desharemos el equívoco que atribuye, al fantasma, la condición de muerto. Aunque entre las huestes espectrales haya difuntos, morir no es requisito indispensable para alcanzar la etérea cualidad del fantasma. Creedme. Y si no me creéis a mí –lo entendería-, creed a James Joyce. “What is a ghost? Stephen said with tingling energy. One who has faded into impalpability through death, through absence, through change of manners”, leemos en Ulysses.
  
Vilhelm Hammershøi, Dormitorio, 1890

Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares revelan, en la traducción que ofrecen de este párrafo en su Antología de la literatura fantástica, el carácter fantasmalmente borgiano del texto de Joyce: “¿Qué es un fantasma? preguntó Stephen. Un hombre que se ha desvanecido hasta ser impalpable, por muerte, por ausencia, por cambio de costumbres”.

Anna Ancher, Interior

Anna Ancher, Interior con clemátides

¿Os acordáis del gato en una casa vacía del poema de Wislawa Szymborska? Dejemos al gato y quedémonos con la casa vacía, para jugar a los fantasmas.


Gertrude Abercrombie, Interior
No hay manera: parece que el gato ha decidido quedarse. Bien, no importa, jugaremos a los fantasmas en una casa vacía o en una casa con gato.

Pere Torné Esquius, Sala de estar, 1913


Edvard Munch, La sala de estar de las señoritas Munch en Pilestredet 61, 1881
¿Cómo se juega a los fantasmas? Es muy fácil: elegid una casa, habitadla. Solo tenéis que inventar el personaje que en esa casa sois, o bien hablarnos del fantasma o los fantasmas que viven –o vivieron- en ella. No os falta imaginación ni habilidad para escribir: ¡podéis llenar de vida estas estancias vacías!

Léon de Smet, Interior

József Rippl-Rónai, Interior, 1906

Carl Holsoe, Interior

Carl Holsoe, Interior

"Yo recuerdo una casa que he dejado. / Ahora está vacía", escribe Rosario Castellanos. Aunque, más que vacías, estas viviendas están deshabitadas: lo están, por lo menos, hasta el momento en que pasan a ocuparlas los personajes de vuestras historias.


Léon de Smet, Interior

Pere Torné Esquius, Interior

Wassily Kandinsky, Mi comedor, 1909

Édouard Vuillard, La habitación de Vuillard en el Castillo de Clayes, 1932

¿En qué sofá preferís sentaros para narrarnos vuestra historia? ¿Dónde acomodáis a vuestros fantasmas? O acaso... ¿acaso el propio sofá es el fantasma? Porque algunos de ellos, lo sabemos, cobran cuerpo en un mueble, el picaporte de una puerta, un tapiz, un papel.

Vilhelm Hammershøi, Sol en un interior, 1903

Stanislav Zhukovsky, La habitación roja, 1939


Gian Paolo Dulbecco, Sin título, 2010


¿Os habéis fijado en el instrumento que reposa sobre este último sofá? ¡En esa casa habita un músico! "Hay preludios dormidos / que esperan la hora del regreso", nos dice Ernesto López-Parra. A veces, no es un instrumento musical el que nos habla del fantasma, sino unos zapatos abandonados, un sombrero, un bastón, una sombrilla, una maleta abierta. Son, todos ellos, objetos que estallan en historias: solo tenemos que recogerlas, darles voz.

Anna Ancher, La hora de comer

Wilhelm Trübner, Interior, 1912

Félix Vallotton, La visita

Gwen John, Interior

John Singer Sargent, Habitación de hotel, 1906-07
Decidme, ¿quién vive aquí? ¿Qué ha sido, qué va a ser de él? ¿Alcanzará a expresar lo que desea?

Raoul Dufy, Estudio del artista, 1935

Akseli Gallen-Kallela, Mi primera habitación en París, 1884

Philip Koch, Isla Deer, 2009

Probemos ahora con estas otras imágenes, para ver qué historias arrancáis de ellas:

Andrew Wyeth, Chubasco, 1986


Charles Sheeler, Interior

Andrew Wyeth, Su habitación, 1963

Marc Chagall, Interior con flores
Callad un momento. Vamos a escuchar. ¿Quién ha dejado en los peldaños el eco de sus pasos?

Viktor Popkov, Escalera, 1934

Charles Sheeler, Escalera, 1934

Edward Hopper, Escalera, 1919

Charles Sheeler, El piso de arriba
¿Adivináis los cuerpos que se tenderán en estas camas? ¿Podéis dibujar sus pensamientos en el instante previo al sueño o, ya a la mañana, tras el despertar, la huella que dejaron en las sábanas, el olor de su cabello sobre la almohada?

Augusto Giacometti, Mi habitación de hotel en París, 1938

Pere Torné Esquius, Alcoba

Gertrude Abercrombie, Pasado y presente, 1945 c.

Ethel Sands, Dormitorio

Mark Beck, Dormitorio

¿Habéis escogido ya la casa que albergará vuestra historia? ¿Preferís ambientarla… no sé, en una cocina, por ejemplo, donde tal vez se conserve el aroma de guisos fantasmales y se guarde el secreto de recetas desaparecidas?

József Rippl-Rónai, Cocina
A lo mejor pedís una casa con vistas al mar, para que este os susurre al oído sus palabras o podáis escuchar la voz de los ahogados.

Edward Hopper, Habitaciones junto al mar, 1951

Mark Beck, Interior

¿O acaso escogéis, para que nada turbe el relato ni os distraiga, la desnudez de esta estancia?

Edward Hopper, Sol en una habitación vacía, 1963
Empezad sin mí, dice el ausente. Pero, por favor, contad también mi historia.

René Magritte, Mundo invisible, 1954
O la de estos peces rojos.
 
Henri Matisse, Interior con peces rojos, 1914


 
  
 

78 comentarios:

  1. Me has dejado con la duda. Ya no sé si elegir la habitación de Hopper o el mundo invisible de Magritte, aunque ahora ya tengo otra ¿dónde viviría El hombre invisible? Magnífico post donde creas la atmósfera perfecta para meternos dentro del cuadro. Gracias.

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    1. ¡Historia, historia, queremos una historia! Instálate en uno de los cuadros, o en todos los que quieras... y cuéntanos. Por favor. Te escuchamos.

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    2. ¡Es un juego! Y tienes toda la semana para jugar. Bueno, ¿qué digo? ¿Por qué la semana? ¡El juego siempre está abierto! Pero me encanta que te encante el juego y que nos regales una historia.

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    3. El juego ha estado rondando mi cabeza toda la noche y ahora ahí tienes el resultado: http://detrasdelaestanteriailustrada.blogspot.com.es/2016/01/luz-sobre-la-sinuosidad.html

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    4. Francisca nos ha dejado aquí su regalo: "Luz sobre la sinuosidad". http://detrasdelaestanteriailustrada.blogspot.com.es/2016/01/luz-sobre-la-sinuosidad.html
      ¡Gracias, Francisca!

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    5. No había visto que ya lo habías puesto. Bueno, mejor, dos veces. ¡Un abrazo!

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  2. Sin dudarlo, Wyeth. Agarro el chubasquero amarillo y salgo acompañado de mis fantasmas.

    Papá, ¿tú crees en fantasmas?
    - Oh, sí, hijo mío.
    - ¿De verdad? No lo habría imaginado.
    - Oh, no… No en los fantasmas de tipo humano, no, en absoluto. Mira hacia arriba, hijo mío y observa el cielo lleno de ellos.
    - ¿Las estrellas, papá? No te sigo...

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    1. Qué bueno, Roy. Tu historia acaba de ponerse el chubasquero, ha salido, señala las estrellas. Gracias. Me gusta.

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  3. Marta entró en la habitación bien de mañana tal y como solía hacer todos los días. Cambió las flores marchitas del vaso por otras frescas que acababa de recoger en el jardín. Comprobó que todo estaba en su sitio. Los visillos corridos, el sillón cerca de la ventana con el chal apoyado en un brazo y la sombrilla junto a él. Salió en silencio de la habitación de la misma manera que había entrado. Intuía que su tía Julia llegaría de un momento a otro y sabía cuánto le inquietaba encontrarla todavía allí.Aquel era su santuario o en eso lo había convertido durante los últimos cuarenta y siete años esperando la visita de Emil.
    Marta había crecido en aquella casa aceptando la existencia de su tía Julia, sin la menor sombra de duda respecto a ella, aunque ni siquiera hubiese llegado a conocerla personalmente. Siempre creyó que su historia merecía un respeto, pues así se lo inculcó su madre, quien fue testigo sumiso de la espera interminable que mantuvo en vilo a su hermana hasta que se agostó la juventud y la salud sin aceptar la evidencia de que su amado Emil nunca iría a recogerla aquella tarde para dar un paseo por el parque.
    La pintura de Gwen John, "Interior" me ha servido de inspiración para imaginar una triste historia de amor. Espero que sea de tu agrado. Feliz finde, Carmen

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    1. ¡Sí, lo es! Oye, Carmela: ¿y si Emil ha ido todas las tardes para recoger a Julia y nadie les ha visto pasear, espectrales, por un parque fantasmal? Ah, ¿cómo podemos saberlo? Gracias, Carmela. Creo que esta misma noche esa pareja paseará. Y los veremos, juntos.

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    2. Seguro que están juntos dondequiera que estén. Los pacientes siempre encuentran su recompensa.

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  4. Lo primero darte las gracias por tan precioso post, tan preciosas pinturas y por regalarnos con ellas, la oportunidad de escribir maravillosas historias.
    Lo segundo escoger pintura y como debo ser egoísta y ambiciosa, yo cojo dos, ambas de Hooper, peroe s que se complementan tan bien. "Sol en una habitación vacía" y "La escalera"
    Lo tercero, la historia.
    "He tenido que mudarme. Nuestra casa, la que habitamos juntos, estos pocos años, se me ha vuelto hostil. Demasiados espectros por todos los rincones. Demasiadas voces saliendo de todos los objetos. El atril que utilizabas para leer mientras me liabas los cigarrillos por la noche; la taza, tu taza, en la única que consentías tomar el café de la mañana o el té de la tarde; el estudio con tus libros y cuadernos, las plumas y los lápices que siempre tenía que afilarte porque a ti se te olvidaba y renegabas si no encontrabas a mano un afilado puñal de grafito con el que ir desgranando los pensamientos que cada página de cada libro te iba sugiriendo o adornando los márgenes con esos pajarillos delicados que dibujabas mientras reflexionabas en lo leído.
    Se me hizo insoportable. Bajé las escaleras y cuando ya se vislumbraba la calle desde el último tramo, sentí que mi espíritu se esponjaba, que la pena se hacía más leve y los fantasmas quedaban atrás. Ahora estoy sola, en este piso vacío, luminoso y cálido de sol y ausencia (qué triste que llegue a calentar la ausencia), esperando que los de la mudanza lleguen con los nuevos muebles, la nueva vajilla, la nueva ropa de cama… todo nuevo, todo sin fantasmas, todo…"
    Un beso enorme.

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    1. Qué buena. Pero qué grandes sois contando historias, amigos. Y qué frase: "qué triste que llegue a calentar la ausencia". Gracias, Rosa. Aún no sé si los de la mudanza llegarán esta noche o mañana, con el sol.

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    2. ¿Me das permiso para robar tu idea (aparte de una pintura) y escribir una historia para Blogger House?
      Por cierto, otra vez escribí mal Hopper. Es de esas cosas que confundiré toda la vida (dos pes o dos os?) como taiga y tundra.
      Eliminé por errata.

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    3. ¡Chiquilla! ¿Y a ti qué te parece? Hopper es taiga. ¿O será tundra? ¡Vaya, ya me has hecho dudar! ;)

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  5. Ojalá todos los fantasmas "vivos" pasarán desapercibidos. Esas habitaciones vacías son un refugio contra ellos. Me quedo con la vacía y soleada de Hopper, como una ilusionante vida nueva. Muchas gracias, Carmen.

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    1. Como una ilusionante vida nueva... ¡Ay, sí, yo también quiero! Ya sé que andas mal de tiempo, pero... ¿no nos vas a regalar un microfantasma? Por pedir, que no quede...

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    2. Una historia pequeñita de fantasmas pequeñitos.

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  6. Su abuela ya se lo decía. Todo buena familia marinera siempre deja una puerta de la casa abierta al mar. Nuestros desaparecidos son nuestros fantasmas y es preciso acogerlos. No querrías que en una noche de tormenta se encontraran la puerta cerrada y se sintieran tristes y abandonados. Los fantasmas del mar siempre deben tener donde refugiarse.
    Hopper. Habitación junto al mar.

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    1. ¡Bello! Yo creo que, por la mañana, dejan en el suelo un charquito y en el aire el olor del salitre, y entonces alguien dice: "anoche entró agua, con la lluvia", aunque todos saben que no fue así. ¡Gracias, Josevi!

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    2. A ti, por hacer entradas tan creativas.

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    3. Pero es porque las hacemos todos juntos. Son las mejores.

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  7. Pere Torné Esquius, Sala de estar, 1913

    Sábado, Abril
    Hoy es mi primer día en esta casa y ha sucedido algo inesperado. Un gato negro arañaba tan insistentemente la ventana del salón que la he abierto para ahuyentarlo y, en ese momento, se ha colado tan rápidamente que no he podido interceptarlo. Lo he seguido sin entender su comportamiento hasta la chimenea, allí se ha acurrucado y ronroneaba complacido. Me ha parecido que conocía el lugar, es más, era como si aquel fuera “su” lugar.
    He cerrado la puerta del salón y he ido a la cocina en busca de algo para darle de comer. Al volver, he oído la risa cristalina de una niña y su voz: “Vamos, Sombra, atrapa la bolita”
    Al entrar, el minino se hallaba cerca del diván y, a su lado, olvidada, había una muñeca que antes no estaba. Me ha recorrido un estremecimiento. El gato se ha escapado por la ventana.

    Domingo, Julio
    Ha transcurrido ya tres meses, Sombra sigue viniendo todos los días a la hora de jugar con la niña, luego se marcha. Creo que esa pequeña vivía aquí y que Sombra era su gatito.
    Hoy le diré que puede quedarse a vivir conmigo, es un gato muy fiel. Me gusta.

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    1. ¡Qué buena, una historia de fantasmas-fantasmas, con su punto de inquietud y su punto de ternura! Si es que cuando digo que sois todos geniales, sé lo que me digo. ¡Gracias, Milano!

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  8. Carmen pasa por mi casa en ella he dejado un relato que seguramente no tenga ni idea de lo que allá escribo sobre el color blanco y negro.Te dejo un trocito ...
    Las obras en sus paredes resaltaba con la diversidad de colores y estilos que las artistas eibarresas presentaban en esta exposición. El periodista después de saludar a las artistas y su profesora estuvieron ojeando las obras. Juantxo desde el centro de la sala y se fijo en una obra que destacaban entre las demás por su escaso color en blanco y negro, carecían del colorido que los demás cuadros tenían, los observó detenidamente.
    Sacó del bolsillo interior de su chaqueta una libreta y anotó unos apuntes. Un abrazo de Mamen

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    1. ¡Qué periodista más inútil, Mamen! Hay reacciones, a veces, que no se consiguen comprender. Se ve que el hombre se quedó perdido allá por la vertiente más academicista del arte de siglos anteriores: ¡la más academicista, no otra cosa! Me han gustado tus obras. Muchísimas gracias por compartirlas con nosotros.

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    2. Te debo un relato y ahora mismo he cogido uno de tus cuadros y voy a ver que me sale , en cuanto lo tenga te lo haré saber colocaré el enlace. Un abrazo

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  9. *Entre azules.*
    Apenas un mes en mi nueva casa, mi retiro tras la jubilación tan deseada.
    En lo alto de una loma, vistas al mar, de dos plantas y un ático con buhardilla,el cual dedicaría a mi pasión:la pintura.
    Una chimenea,una vieja mecedora y una máquina de coser,ambas recuerdos de familia,ambientaban la estancia.
    Junto a la gran ventana, el caballete y el lienzo donde plasmar toda la belleza del paisaje marino.
    Pinceladas teñidas de distitos tonos de azul recreaban el mar que divisaba por la gran ventana.
    Un día más subía a mi recreo particular,una taza de café en la mano,abro la puerta al mismo tiempo que doy un sorbo al café y.....
    El lienzo, mi lienzo, el mar, mi mar y....Un esbozo de cielo, salpicado de alguna nube....Pinceladas que yo no pinté, pero sin duda lo hubiera hecho de la misma forma.
    Cada día pintaba mi mar,cada día, diestras manos, pintaban su cielo, un cielo que también era mío, así lo sentía o "esas" manos, así me lo hacían sentir, pues era mi idea, los mismos tonos que yo hubiera usado, la misma sensibilidad.
    Esa sensación hacía que no tuviese nunca ningún temor, pues lo desconocido, realmente procedía de alguien o algo que conocía mi alma,de alguien o algo íntimo, cercano y querido.
    Retraso el fin de mi cuadro,temerosa de que al terminarlo, perderé la compañía etérea de un alma que siento me protege desde lo más hondo, pincelada a pincelada, matiz a matiz....Unidas entre el cielo y el mar.
    *Philip Koch/Isla Deer.*

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    1. ¡La quiero! En lo alto de una loma y con vistas al mar... Aunque no sepa pintar. Y, desde luego, con la compañía de ese delicado espectro que sí que sabe hacerlo. Una bonita historia, Rosario. ¡Gracias!

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    2. Gracias a ti!.
      Buenas noches Carmen.

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  10. Mil gracias por esta entrada tan bonita, en cuanto pueda escribo algo, es que los fines de semana me resulta difícil, ainnnns, ha venido tan buen tiempo que apenas he estado en casa, qué ironía, quiero escribir una historia de una casa y me paso el día fuera. En breves pongo algo que me ha encantado leerte, como siempre. Besos.

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    1. Tienes varios días para regalarnos una de tus bonitas historias, Marigem. ¡Pero la queremos,oh, sí, la queremos! Y a ti.

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  11. Félix Vallotton, La visita:

    No encontraba su sombrero y su bastón; no recordaba dónde los había dejado. Pudiera parecer un problema menor dado que era un fantasma y que casi nadie podía verle, pero él jamás acudió a la ópera sin ellos y no iba a empezar ahora. Muerto sí, carente de buen gusto no :)

    Un placer participar, Carmen!!

    Besos y feliz domingo.

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    1. ¡Así me gustan a mí los fantasmas, fieles a sí mismos y manteniendo el tipo! Muy bueno, Julia. ¡Gracias!

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  12. La Soledad de una habitación siempre será el misterio de la presencia de un actor 🎭 y por supuesto de la mascota 🐶 que es una testigo silenciosa. 💖

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    1. Gracias, Alston. Creo que tus palabras se corresponden muy bien con el interior de Gertrude Abercrombie o con la sala de Pere Torné. Saludos.

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  13. Quienes la conocían sabían que había algo especial en ella. Algo que temían pero a la vez admiraban. Sus ojos penetrantes podían ver mucho más allá de la razón, llegar a lugares y tiempos insospechados y reunir en su cabeza imágenes incomprensibles para la mayoría. Pero lo que más les sorprendía era su capacidad para predecir lo que iba a ocurrir en un futuro no muy lejano.
    Cuando Elizabeth hacía su entrada en la habitación todo el mundo contenía la respiración.
    Pero no todos en Oldquay tenían ese mismo concepto de ella. Los más viejos recordaban su muerte como una liberación para la aldea. Sus fantasías habían perjudicado mucho la reputación del pueblo que tuvo que soportar las burlas de toda la comarca durante muchos años, por culpa de la fastidiosa manía de Mr. Brent de publicar las visiones de Liz en el periódico local.
    Pero a pesar de su muerte tengo la impresión que no ha abandonado mi casa. Esa que antes fue suya y que, ahora, ocupo en mis fines de semana, cuando cansada de mi vida en la ciudad escapo para buscar refugio y soledad.
    En ocasiones, cuando estoy en el baño, peinando mi larga melena frente al espejo, me parece que ha pasado rápidamente por detrás de mí, casi etérea, como un aire.
    Pero esta mañana, cuando estaba tomando mi taza caliente de té frente a la ventana, su presencia no ha sido tan fugaz. La he visto reflejada en el cristal, ataviada con su camisa negra y sonriente. Me ha dejado sólo dos palabras antes de desvanecerse: John y Newquay.
    Un mensaje corto, pero viniendo de ella, tendré que estar alerta.

    Hopper. Habitaciones frente al mar.

    Feliz domingo, Carmen. Un placer, como siempre.

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    1. Qué bello, Elisenda. Exige continuación. Ya te he dicho varias veces que te espera una novela, que nosotros esperamos esa novela. Muchísimas gracias: sobre todo a ti, ahora, muchísimas gracias.

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    2. Gracias, Carmen. Me siento muy halagada.

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  14. Pues al cuadro de Magritte no dejo de darle vueltas y se me ha ocurrido una historia de fantasmas, que pego a continuación. Genial iniciativa, Carmen y ya hay muy buenas contribuciones.

    Una habitación junto al mar, dije al de la inmobiliaria y se le ensombreció el gesto. En la costa solo hay viviendas de pescadores, humildes barracas por donde se cuela el salitre, sin cristales en las ventanas, se quejó. Usted necesita una casa grande y soleada, menos expuesta a la humedad, allá sobre la cresta de los acantilados, donde viven los ricos. Desde allí puede ver el mar por la ventana, contemplar la veta plateada de las olas y el horizonte que se funde con el cielo.
    Me sacudí los zapatos de arena y volví a mirar la hilera de casas bajas, las barcas varadas en la playa, los retales de red que marineros de manos cuarteadas se afanaban en reparar y al final, a rebufo de un acantilado, con las paredes ennegrecidas por la humedad, una vieja mansión. ¿Y aquella? Objeté, es una hermosa casa con vistas. El de la inmobiliaria se puso contra el viento, tratando de encenderse un cigarrillo. Esa casa está encantada, allí no entran ni los perros. El dueño era un viejo marqués sin hijos que se volvió loco. Fueron tres días de temporal, volaban los postigos de las casas y las olas engulleron gran parte de la playa. Una gran piedra rodó desde el acantilado y cayó en el jardín de la mansión. El marqués trató de moverla en mitad del temporal, maldiciendo bajo la tormenta como fuera Ahab tras su ballena blanca, desnudo de cintura para arriba. La roca no cedió ni un milímetro, permaneció clavada en mitad del jardín como una estaca y al marqués le sobrevinieron unas fiebres y murió.
    Dirigí la mirada de nuevo hacia la casa. El acantilado proyectaba una sombra amenazante; me entró algo de miedo, pero volví a insistir. ¿Y quién es el fantasma? ¿El viejo marqués? Las hebras encendidas de su cigarrillo volaban con el viento, el hombre de la inmobiliaria frunció el ceño. Meses después, se presentó un heredero, un sobrino nieto medio muerto de hambre, para tomar posesión de la casa. Se le contó la historia y tras franquear la reja de la entrada, todos notaron la ausencia de la roca. Solo un pequeño cráter y las flores marchitas de la buganvilla que había crecido alrededor. Y al subir al primer piso, allí estaba. Solida, brillante como recién bruñida, frente a la ventana. Entre varios hombres trataron de moverla, sin conseguirlo. El sobrino nieto no se dejó impresionar por las caras de terror de los mozos que le acompañaban, pidió que se pusiera el cartel de se vende y fijó un precio desorbitado. No tengo prisa, mintió. Al abandonar el pueblo se salió de la carretera y cayó por el acantilado. Cuando lo encontraron, las gaviotas le habían comido los ojos y la lengua.
    El de la inmobiliaria arrojó la colilla y la enterró en la arena. Y bien, ¿sigue interesado en la casa del marqués? El hombre entornó los ojos y le pareció distinguir, en el balcón, una porción de roca gris escrutándole.

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    1. ¡Excelente relato, Gerardo! Me ha gustado mucho. ¡Y las ganas que tenía de que alguno de vosotros contase la historia de la piedra de Magritte! Ella ya lo había pedido: "por favor, contad también mi historia". En su nombre de roca y en el mío, gracias, Gerardo.

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  16. Wyeth "Chubasco"
    Entré corriendo, pues empezaba a lloviznar y me había olvidado el gorro. Dejé mi chubasquero amarillo, el de camuflaje, como decía mi abuela. Se reía del color amarillo canario, pero sé que le hacía ilusión saber que llegaba cuando me veía por la ventana. Sólo podía ser yo.
    Lo colgué junto al chubasquero del fantasma de las olas. Lo cierto es que no había tal fantasma, pero alguien se lo olvidó un día y nunca más volvió. Pensábamos, nos inventábamos a posibles dueños, pero nada, estaba ahí, solito y cuando había oleaje, parecía como si mirase al mar con nostalgia, con algo de desamparo. Era como un perrillo abandonado, pero en realidad no estaba sólo. Siempre dejábamos algo cerca o colgábamos nuestros chubasqueros a su lado, para hacerle compañía. Hasta le dejamos los prismáticos del abuelo, que ya estaban un poco rotos, pero tenían buenas lentes; por si le apeteciera otear el horizonte.
    Nunca puede ver que hacía el chubasquero fantasmal, pero de momento no se había ido, así que, tan mal no estaría con nosotros.
    La abuela decía que no se iba, porque mejor en la entrada a la casa que revoloteando por ahí, de roca en roca en roca, o de ola en ola, o a saber de qué en qué
    - Ya es viejo, como yo- comentaba ella seriamente - y no estamos para trotes.

    GRACIAS Carmen por tus historias fastasmagóricas que no dan miedo y a todos, por vuestros relatos.
    Feliz domingo

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    1. ¡Qué bonita, Harry, cuánta ternura en esta historia de un fantasma que no es fantasma o sí lo es, vete tú a saber, y en la delicadeza con la que es tratado! Seguro que el chubasquero espectral jamás se sentía solo, en un hogar tan cálido como ese. Muchísimas gracias, Harry.

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  17. Preciosa idea, Carmen. Elijo las "habitaciones junto al mar" y te dejo mi pequeña colaboración. Espero que te guste. Mil besos
    ""Acechaban desde los rincones, desde los muros, las cortinas, las pinturas que decoraban las estancias. Se había mudado de casa tres veces en los últimos cinco años, y aún no había encontrado un lugar al que llamar “hogar”. Los fantasmas la acompañaban a dondequiera que fuese, incomodándola con su presencia, impidiéndole ser feliz.
    Su última casa era pequeña, diminuta. Su mayor atractivo consistía en una ventana blanca que daba al mar. Cuando se despertaba, sólo tenía que incorporarse un poco para verse rodeada de azul: cielo y océano envolviéndola, arropándola y espantando a los fantasmas que había llevado consigo en su corazón.
    Cuando los fantasmas se fueron, sólo quedó el océano y una vida por delante para disfrutar. ""

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    1. Esperanzadora. Se entiende que los fantasmas que la acompañaban no eran de los buenos, de esos con los que vas a gusto a cualquier parte. Me alegro por ese océano y esa vida, por esa libertad. Muchísimas gracias, Chari. Me gusta.

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  18. Jugaría en una casa con gato, allí me espera el amor más desinteresado e inocente, el que te da sin pedir nada, que se arrima a ti cuando te siente triste y te agradece con dulces ronroneos cuando es acariciado, querido, cuando está a gusto en tu compañía o simplemente disfruta de la vida sin más.

    Cada pintura te da pistas para conocer a sus fantasmas. Un excelente post Carmen.
    ¡Abrazos!!

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    1. Una casa con gato, Mila, con toda su ternura y su sencillo misterio. ¡Siempre! Yo, de mayor, me pido ser un fantasma con gato (con varios gatos) y dos perras. Conozco a todos ellos: algunos de ellos, ya peludos fantasmas; otros, que sigan vivos por muchos años. Seguro que te sumas al proyecti: ¿fantasma? Sí, por qué no, pero con nuestros animales. Abrazo y topadita, Mila.

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  19. Aquí os dejo el enlace con mi relato: http://abrazodelibro.blogspot.com.es/2016/01/el-retrato.html

    El cuadro elegido: Isla Deer de Phillip Koch
    Carmen un reto muy sugerente por el cual te felicito. Tú eres capaz de inspirar como musa del arte.
    Besos

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    1. Genial, Francisco. Ahora mismo me voy a leerlo. Como musa, francamente, no me veo. Sería una musa la mar de rara, con estas pintas ;)
      Muchísimas gracias, guapetón.

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    2. Acabo de poner mi relato como comentario pero veo que Francisco lo ha colgado en su blog.
      ¿Puedo hacer yo lo mismo? ¿O tienes tú, Carmen, el copyright? ;)

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    3. ¡Ja ja ja! ¡Que circulen los relatos, Kirke! Yo acabo de decirle a Francisco, en su blog, que se me ha ocurrido una idea en la que pienso involucraros a todos, algo distinto. ¡Temblad: la musa despeinada tiene un plan!;)

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  20. Que difícil es elegir una casa, de todas las que nos presentas, pero el color tiene mucha importancia, la quiero sin muchos muebles, elijo la de Gertrude Abercrombie, porque si, somos tres, el fantasma yo y el gato.
    Empecé con ruidos extraños, que no conocía, admito que me ponía nerviosa, despuès pensé que era el gato, que se movía libremente por toda la casa. Pero estando intranquila me cambie y busque otro azul Marc Chagall, tiene luz y se ve un jardín, me sentía muy bien, pues al gato vino conmigo. Identificó con el lomo alto y tiesa la cola al fantasma, aunque yo no lo viera. Pero me incomodaban los ruidos y me hizo cambiar de casa, y opte por el color y nos mudamos a la casa de Wassily Kandinsky.
    El gato volvió a identificar al fantasma que nos seguía, ya que los ruidos se hicieron familiares, y me hacia caso cuando le pedía que no diera portazos que me asustaban, que no moviera los cuadros, ni me cerraras las ventanas sin permiso.
    Y que os voy a contar que ahora somos tres el fantasma, el gato y yo

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    1. Qué bueno, Esperanza, los tres deambulando de casa en casa, de cuadro en cuadro... Un fantasma ruidoso puede ser molesto: espero que entre el gato y el personaje de la narradora consigan educarle. ¡Porque los fantasmas también pueden cambiar, si se lo proponen!
      Muchísimas gracias por tu relato, Esperanza.

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  21. En La Escalera de Viktor Popkov hay un fantasma que está en la posición desde la que tu miras. El ve, al igual que tú, una escalera hacia abajo por la que huir, de no se sabe qué y un ventanal por el que se puede adivinar que hay hielo detrás. Hace frío, mucho frío. El fantasma, como la mirada del espectador, se ha quedado absorto,congelado por la indecisión.
    Magnifica entrada.
    Un abrazo Carmen!

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    1. Magnífico microrrelato, Yolanda, que hace sentir ese frío que atenaza al fantasma y suscita algo muy importante en estas historias: la compasión por el fantasma, la identificación con él. Muchas, muchas gracias por tu regalo.

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  22. Sentado en la silla de anea, ausente del tiempo que transcurre lentamente, adormilado, me percato de su presencia. La advierto todos los días. Me acompaña molestándome, como ocupando un lugar a mi lado, pegado a mí. Se presenta silenciosamente. Me gustaría deshacerme de su manifestación. Lo he intentado con técnicas de relajación y autohipnosis. Pero ahí está. Su terquedad me desazona, su constancia me perturba. No me acostumbro a la frialdad del vacío que se crea en mi costado cuando revela su presencia. En esta casa, que he alquilado a Charles Sheele, donde las corrientes de aire son endémicas y me producen resfriados crónicos, a veces, en la oscuridad de la noche, trato de taparme con el cobertor usando el brazo que me falta. Con horror descubro, una vez más, la existencia de ese miembro fantasma.
    Lo pasamos bien, Carmen. Gracias.

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    1. Muy bueno, Galefod, con una conclusión inesperada. Tu historia me has recordado a uno de los personajes de la novela que leía anoche: perdió un brazo, en la guerra, justo después de que una araña le picase en ese brazo, produciéndole una comezón insoportable. Desde entonces rasca el aire, porque sigue picándole, e insiste en que, cuando a alguien le pica algo, tiene que terminar de rascarse.
      Muchísimas gracias por tu historia, Galefod.

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  23. Aquí va mi relato. Antes te aviso, Carmen, que es la primera vez que escribo un texto de ficción y me lo he pasado genial. El resultado no es especialmente bueno pero me ha gustado la experiencia.
    El cuadro elegido es "La visita" de Felix Vallotton. Me parece que Julia ya ha utilizado este cuadro para su relato, espero que no importe que se repita.
    "¡Cuánto tarda en volver! Hace tanto tiempo que se marchó. Apresuradamente, sin mirar atrás, sin querer ver mis lágrimas, sin querer oír mi llanto. Tanta prisa tenía para escapar de la realidad que se dejó su sombrero y su bastón.
    Pero aún tenemos muchas cosas que decirnos, aunque él no las quiera escuchar. Aún tenemos muchas cosas que aclarar, que explicar, mucho amor que recordar. No puede irse así, sin más; sin su sobrero y su bastón. Sé que volverá, yo le espero aunque hace tanto tiempo que se marchó.
    Dejo la puerta abierta para que cuando vuelva no vacile al entrar. Ellos se empeñan en cerrarla pero yo la abro y aunque sé que ellos se asustan no permito que la puerta esté cerrada. Él volverá y yo estoy esperando. ¡Cuánto tarda en volver!"

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    1. ¡Bueno, Kirke, con ese acento inquietante que tanto sabor da un relato de fantasmas! ¡Adelante con la ficción, Kirke! Muchísimas gracias por el regalo.

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  24. Antes que nada, gracias por invitarme a participar de esta idea genial. Me dejé llevar por la Escalera de Charles Sheeler aunque debo decir que hubo otros que también me hicieron guiños. Aqui está mi historia de esta casa en el aire . Cariños
    http://literatuiteando.blogspot.com.co/2016/01/el-que-no-vuela-no-sube.html

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    1. ¡Qué bonita y triste historia, María Eugenia! Me gusta toda la vida que encierra ese fantasma. ¡Gracias!

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  25. ¡Hola Carmen! De nuevo vuelvo a tu casa tras mi paréntesis y me encuentro con esta espectacular entrada y tu ingeniosa propuesta.

    A mí me ha gustado la casa de Carl Holsoe, Interior, y aquí va mi breve historia (espera un momento que aparco el sentido del ridículo):

    "Un día como otro, un día como ayer, y como mañana, en que, con tus prisas, dejarás de nuevo entreabierta esa puerta que hace temblar a las cortinas; ese sonido que me alerta de que te marcharás y olvidarás de nuevo darme un beso y desearme un buen día.
    Mañana lo harás, pero no será otro día...porque cuando acabe hoy yo ya no seré como ayer."


    ¡Un beso fantasmagórico! ;-)

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    1. Chelo, me gusta ese beso fantasma en el aire de la casa de Holsoe. Y ese sugerente final abierto. Ahora mismo me llevo a pasear casa, beso y fantasma. ¡Gracias!

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  26. Hola: es un gran reto protagonizado por los fantasmas... Me gustaron mucho las imágenes que ilustran tu post. Seguimos en contacto

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  27. Las pinturas son geniales, no sè cuàl elegir, me gustan las que se ven màs viejas, màs rùsticas. Quiero participar, esta idea tuya sì que merece la pena llevar a todos los blogs. Espero estar a la altura del reto.

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    1. OH, lo olvidaba, he escogido Mi primera habitaciòn en Parìs, 1884.

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  28. Mi relato jiji me da mucha vergüenza no sè por què pero ahì va:

    Hoy es de esas tardes donde la luna puede verse, una cosa fuera de orden, una amenaza directa y la ventana asì, descaradamente abierta, mostràndola y retàndome a creerlo.

    Pronto el sol se va a ocultar y ellos vendràn. Saldràn de debajo de los papeles, sacudiràn el polvo con sus suspiros silenciosos y observaràn mi sueño.

    ¿Dònde dejè tus cartas? Esas despedidas tristes que me obligaban a tomar el tè a estas horas, a recordar tus cabellos color de oro tornarse grises para luego convertirse en raìces gruesas llenas de tierra. En esa oscuridad los conociste, tù los has enviado a mortificarme, a bloquearme la pasiòn, a atormentarme el intelecto o acaso a traerme un poco de tu crueldad para perpetuar mi loco amor.

    Y en el desorden jugaràn a las escondidas, volveràn a poner las cartas en su lugar para llevarse mi paz hasta que amanezca, hasta que ese maldito satèlite se vuelva a posar en el cielo como un ojo expectante que me juzga y me vigila sin derecho.

    Tù les das las òrdenes, ellos obedecen y sin darme cuenta, yo tambièn.

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    1. ¿Vergüenza? Es estupendo, Arethusa. Ahora mismo me lo llevo "a pasear". ¡Muchísimas gracias por el regalo!

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  29. Hola Carmen. Me sumo gustoso a tu iniciativa, y te invito a mi blog para que leas el microrrelato que me inspiró Henri Matisse con su obra "Interior con peces rojos".

    Saludos!

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    1. Gracias, Julio David. Lo comenté en G+ y se me olvidó hacerlo aquí, qué desastre.

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  30. Carmen hoy ha sido el día de mi relato espero que os guste. aquí te dejo el enlace http://mariacarmenpiriz.blogspot.com.es/2016/02/el-fantasma-de-mama.html
    EL FANTASMA DE MAMÁ. Un abrazo

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    1. Qué añoranza, Mamen, qué manera de echarlas de menos. Siempre. Muchas gracias y un abrazo.

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